EL ARTE DE TIRAR LA CAÑA Y RECOGER.


Bien, en qué consiste el arte de tirar la caña y recoger. Como su nombre indica, el arte de tirar la caña es el arte de que piquen, pero esto ¿cómo se traduce en el juego de la seducción?. 

Como ya hemos dicho, las mujeres tienen que sentir, sentir es lo que les va a desconcertar, a dar vida, y por tanto lo van a valorar y a buscar. Pero si quieres conseguir eso, no vale que tú te vendas; de nada sirve que le digas que eres el amante perfecto, el más simpático, el más deseado, el más mejor... recuerda, de nada.

Cuando tú te vendes, tu información no-verbal es: necesito que alguien me compre. ¿qué no te compra nadie? ¿qué no vales nada? ¿es que vales menos que ella para que ella te compre?.... Hazte un favor y  NO TE VENDAS. Sino estarás consiguiendo el efecto contrario al que buscas.

Pero si realmente hay que venderse, como venderse sin venderse????? Ahí está el problema, pero una vez entiendas el proceso, verás que es realmente fácil. Veamos 1 ejemplo para entenderlo bien:

Ejemplo- Imagínate que necesitas hacer una cena, y que necesitas comprar un postre. Y ves dos yogures (para no enredarnos), por ejemplo: los primeros tienen un envase sencillo, austero, pero son baratos; los segundos yogures tienen un envase más cuidado y repensado, da mayor sensación de calidad. En los primeras, aparece un cartel de oferta a mitad de precio que las otros y cuando ves los ingredientes ves que tienen los mismos. No obstante, si no te importara el dinero, ¿cuál elegirías? ¿por qué si son iguales, también se venden las más caras? ¿por qué ofertan el precio de las baratos si son iguales, se venderán menos las baratas? ¿por qué me las quieren vender bajando el precio? y ahora piensa por supuesto que los dos se venden pero ¿qué yogur eres tú cuando te vendes: el caro o el económico?


Este es un ejemplo tonto, pero evidente, los publicistas lo entienden y es que relacionan el precio con el valor, aunque realmente no es así. Pero nuestra psique muchas veces lo confunde, sube el precio y parecerá más valioso.

Esto, en el campo de la seducción trabaja de forma similar. Un hombre que se vende, que se oferta, le está diciendo que es un hombre sin valor, sin autoestima, con la necesidad de ofertarse. En un yogur baratillo. ¿Cómo se transforma uno en un yogur de los caros? ¿como se transforma uno en un yogur que se vende sin necesidad de ofertarse?

Pues bien, esto no pasa por aparentar ser un machomen, un superhombre, un algo que no eres. Esto quiere decir no venderse y ser fácilmente asequible.... (hasta cuando tú quieras, claro). No eres un yogur de oferta y en el fondo lo sabes.

Imagínate que te mira una chica, que has observado cierto destello de interés por ti. Bien, el primer paso ya esta dado. Si en ese momento te acercas, y le dices algo amable sin ninguna intención excepto que la de ser amable (sin venderte), ella se sentirá agradablemente atraída: ¿qué tal? ¿de dónde eres? ¿cómo te llamas? pueden servir. Pero no vayas rápido si ella no lo va... Si ves que va despacio, juega tú también, y demuéstrale que tu no necesitas venderte... sencillamente vete, habla con otro u otras... y que se quede con las ganas de probar ese yogur .... que se quede con los que están de oferta.

Al rato, vuelves y de nuevo, eres simplemente amable... y verás como cambia su forma de hablar. Verás como ahora es ella la que va detrás de ti. Ella percibe que tiene posibilidad de conseguir un yogur de los buenos comparado con los yogures que tiene alrededor. También será un desafío que le despertará sentimientos y que le animarán.... que le harán sentirse viva.

Eso amigos, es tirar la caña.... luego solo hay que recoger.

EL SÍ DE LA MUJER.

Cuando hablo del Sí de una mujer, no me refiero a pedirle matrimonio y que diga que sí. Allá vosotros si queréis echar vuestra vida a.... en fin, me callo. Pero que quede claro que no es eso.

En una película que vi hace unos días, acabé de entender algo que no sabia muy bien explicar, pero que ya intuía y practicaba sin saber. Se llama el Sí, de la mujer.

Resumiendo la secuencia de la película, veíamos a un malote. Este le pregunta a una chica que si le invita a una copa. Ella le dice que sí. Luegole pide a esta chica que le gustaba que le acompañara a un sitio. Ella le dice que sí, y se van. Como era un malote, se pone a robar un coche, y le dice a ella: ponte ahí cerca y tapándome para que no me vean. Ella, aunque asombrada y perpleja, le dice que sí y lo hace. Luego, aparece la policía, y ante la situación, el malote decide disimular dándose el lote con la chica. Ella, viendo el panorama, le dice que sí y se deja. Cuando abre el coche, ella le dice que no entra, pero el malote es persuasivo, y con una escusa tipo: y si vuelve de nuevo la policía???; ella dice sí y entra dentro del coche. Una vez dentro del coche, el prota se lanza como un león salido y ella le aparta, entonces, él le dice: ¿no me vas a dejar así no?

Bueno, no es que la peli fuera muy buena, y quizá el ejemplo explicado pierda su magia, pero os voy a sintetizar lo que pasó.

Ella empieza a decirle que sí. Sus primeros síes son por cosas sin importancia. Una copita, acompañame a dar una vuelta, etc... estos síes se convierten en una secuencia, en una respuesta positiva a hacer lo que él le pedía. Siempre diciéndole que sí. Al final, después de tanto síes, ¿cómo le va a decir que no?

No sé si pilláis la sutileza del asunto, la simplicidad y la genialidad de la trama. Pero cuando una chica te dice que sí, a algo que le pidas, ella se siente útil, se siente necesitada, y se crea un precedente que es difícil de romper. Muchas veces, decir no es más difícil que decir Sí, y más si se crea un precedente. Es así de sencillo.

Esos síes podemos conseguirlo e iniciarlos con tonterías: me puedes decir la hora? me puedes dejar un bolígrafo? esa película no la he visto, la tienes? me la dejas?.... yo que sé. No hace falta empezar con grandes síes, aunque nuestra intención es un Sí bien importante.

Pero no caigas en la mediocridad. Aprovecha el momento y no te dediques a pedirle cosas estúpidas sino quieres acabar siendo el pesado que no para de pedir cosas.

Recuerda, es más fácil decir Sí, que No.

SER BUENO Y SER "BUENO" CON LAS MUJERES.


Es cierto que a las mujeres no les gustan los malotes, ir de duro, de chulo, de prepotente demuestra más la inseguridad que la confianza en uno mismo. Y esto las mujeres lo detectan. Tienen un sexto sentido de apareamiento primario, ancestral y animal que está bajo la conciencia e influye sobre las decisiones de las mujeres más de lo que nos creemos. La influencia es muy grande, y no debemos subestimarla.

Pero cuando una mujer te dice que le gustan los hombres buenos, hay que aclarar una cosa. Los hombres buenos, no deben ser confundidos como hombres tontos. Muchas veces se dice que "Fulanito es tan bueno que parece tonto", y en ocasiones llegamos a caer en eso, atravesamos la linea entre buenos y tontos y no nos damos cuenta... pero las mujeres sí. La diferencia entre bueno y bueno/tonto, es que empiezas a ceder tus opiniones, tus que haceres, tus decisiones, tu rutina, lo que te gusta; por las decisiones de otra persona.

Por supuesto, las personas más completas, más maduras, entienden que el buenismo que puede parecer un poco de persona sin carácter o tonta, no tiene porqué serlo de verdad. Puede ser de personas fuertes, sabias que han llegado a desprenderse de ciertos apegos y entender las cosas de otra manera. Pero no nos vayamos por esos caminos. 

La verdad es que en el fondo, la mayoría de las mujeres no valoran COMO PAREJA a un hombre bueno, tan bueno.... les puede aburrir, y si piensas que por ser mujer están acostumbradas a que los hombres vayan detrás de ellas, es fácil entender que no se "conformen" con un hombre bueno pero aburrido.

Entonces No somos malos ni muy buenos...¿Qué somos? Si realmente me preguntas eso, es que no lo entiendes. Debes ser tú mismo. Hacer lo que te salga según tu naturaleza. Sin pasarte claro. Pero que uno se muestre como es, es una forma de demostrar que uno es seguro de sí mismo... ni intenta ir de chulo ni intenta ir de bueno. Si eres tal y como eres, las sensaciones, las reacciones, las emociones; emanan desde el interior y conectan con la mujer. El animal interior, el instinto reproductivo coge fuerza y empieza a influir en las decisiones de la chica (en las del hombre también eh?). 

Que no te dé miedo decir una barbaridad, una broma, déjate llevar por TU forma de pensar. No eres menos que ella, ni más, y si te muestras como eres, permites que ella también lo haga. Facilitando así que se encuentre a gusto con tu compañía.



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